2. sep., 2022

KUOCO 360 (madrid)

Me vengo por fin a conocer este sitio que tenía muy pendiente con mi mejor partner in crime. El local es pequeño, en forma de pasillo, con muchos paneles en el techo para absorber el sonido que creo que no sé si funcionan porque la música machacona no la absorbía. Pocas mesas, 10 normales y una alta con taburetes más grande junto a la barra. La barra está al fondo pegada a la cocina pero no es una barra para sentarse. La cocina al fondo del local parece bastante pequeñita. El servicio muy bien, nos explicaban todos los platos y nos atendieron muy bien. Lo realmente importante de este sitio es su cocina, que representa una fusión completa (360º) de todo el planeta. Tuvimos oportunidad de charlar un rato con el artífice, el Chef Rafa Bergamo que mezcla ingredientes sin ningún tipo de fronteras, fieles y respetuoso al producto sostenible que encuentra en la tierra, logrando una explosión riquísima en cada bocado. La mesa sin mantel, servilleta de tela grande y bonitos vasos y copas. De aperitivo nos traen un pan delicioso con una mantequilla ahumada por ellos muy top. La carta es absolutamente apetitosa toda y también tienen un menú degustación por si eres incapaz de decidirte que cuesta 68€. Nosotras, tras muchas dudas, parece que nos pusimos de acuerdo y pedimos: 1 croqueta Pekín (4€), pato, aromas de Hong Kong y emulsión de cebollino, NIVEL DIOS, la textura cremosa que se sale, el sabor a pato laqueado, ¡bufff deliciosa!, no es barata la croqueta pero es muy grande y merece la pena; 1 croqueta chili crab (4€), centollo, chile, aromas asiáticos; esta croqueta también está muy buena pero me gustó más la otra; por lo general soy más de croquetas de carne que de pescado, tiene que gustarte mucho el cangrejo porque tiene un sabor muy potente. Wonton crujiente (4€) lo pedimos para compartir y resulta que es un bocadito diminuto para una persona, mejor pide uno por barba; es una recreación del taco del pastor mexicano, pero aquí el taco es una “barquita” de masa Wonton crujiente, y dentro lleva la carne mechada, el mojito de piña picoso y los sabores cítricos. Es algo muy original, diferente y riquísimo. Duo mini brioche (13€) son 2 brioche pequeñitos, uno de steak tartar con una salsa coreana de chiles fermentados, pera asiática que le aporta un toque dulce, aceite de sésamo y trufa de temporada rallada; ni parecido al original steak tartar; el otro brioche es de Bogavante con sus salsas y especias imposibles de repetir pero igualmente delicioso. Ceviche de corvina salvaje (22€) tampoco es como todos, este es una versión bastante más picante que el tradicional porque la salsa está elaborada con leche de tigre con dos tipos de ají (rocoto & ají amarillo), ¡delicioso si soportas los sabores picantes!; Pichón de Bresse Nikkei (25€) curry franco-nikkei, panka, setas, patata estofada, chiles ahumados; todos estos ingredientes significan una elaboración -una vez más- mágica, y una resultado magnífico de una salsa atómica para comer a cucharadas; el pato viene en dos texturas, una pata y una pechuga fileteada, recomiendan comer la pechuga y luego, con las manos, la pata. Carrillera de vaca melosa (24€) curry México/Bangkok, chipotles ahumados, guisantes, chiles y aligot de patatas/taleggio, otro platazo con una salsa aún si cabe mejor que la anterior, la carrillera se deshace sin necesidad de cuchillo porque ha sido cocinada a baja temperatura 60 horas, plato muy currado, con mucha elaboración, de ahí que su precio sea elevado, pagado con mucho gusto. Pedimos un postre para relajar lengua y paladar del picante: Mango thai (9,50€) nos pareció el postre más refrescante con todo esto: mango, ganache de chocolate blanco, granizado de maracuyá/menta, sopa de galanga, delicioso y fresco, parece que lleva espinacas pero es un granizado de maracuyá, la mezcla de sabores y texturas muy lograda. Toda la comida acompañada, en mi caso, por una copa de godello; sabéis los que me seguís que no soy bebedora ni experta, pero aquí hay una somelier que te orienta y una carta de vinos interesante. Kuoco pasa a formar parte de mi lista de favoritos porque ha sido un sitio que me ha sorprendido y cuyos platos son también sorprendentes. El parking más cercano está en el Mercado de San Anton. Pagamos 57,3€ por barba (quitando la copa de vino) que resulta caro, sí, pero el disfrute es proporcional. San Bartolomé, 14.

8/10  €€/€€€€  https://www.kuoco.es/   -IG- VIDEO