23. may., 2021

FONDA DE LA CONFIANZA

Comida muy agradable en este sitio nuevo que había visto recomendado en Instagram. Estuvimos en la terraza; el local es lo que fue "la Chamartina". El interior no destaca especialmente por su interiorismo, tiene una zona de barra a la entrada con mesas y taburetes altos, sala normal al fondo y otra planta abajo a la que no bajé. Pero la gran terraza es muy agradable; tiene una parte cubierta con techo y otra totalmente al aire en donde estuvimos. El servicio de sala (y de terraza) es absolutamente un 10, entregado, servicial...; nos atendían de dos en dos ¡UNA MARAVILLA!. Además la mesa bien vestida y numerosos cambios de plato y cubierto durante la comida. Vamos con ella: traen unos aperitivos súper abundantes a base de hummus con pan de pizza; aceitunas gordal rellenas, verduritas encurtidas, aceite con riquisimo pan, y unos panes brioche (como magdalenitas) todo bueníisimo. Pedimos unos entrantes a compartir: Ensaladilla rusa (14€) muy muy top, la mejor ensaladilla que he tomado en mucho tiempo; Patatas a la importancia con almejas (19€) eran pequeñas las rodajas de patata pero igualmente sabrosas y en su punto de cocción ¡DELICIOSAS!; Menestra de verduras (16€) que estaba más floja, porque, a pesar de cocer cada verdura por su lado, estaba un poco deshecha la verdura y ligeramente insulsa; Bacalao al pil pil (26€) un precio desorbitado para un lomo pequeño, estaba muy bueno pero si esperas el clásico pil pil vasco de potente sabor, no lo pidas, porque este es muy ligero; 3 raciones de Arroz de sepia y gambas (24€/px) estaba bueno pero no es el mejor de Madrid. Los que me seguís sabréis que voy a todos los sitios que elaboran arroces en Madrid porque soy "arroz fan" lo cual hace que sean inevitables las comparaciones. De postre pedimos su Tarta capuchina casera (8€), aquí lamento decir que no es la tarta que esperaba. La tarta capuchina por excelencia para mí es la de la mítica pastelería que empezó llamándose "Neguri" en el barrio de Salamanca y es una tarta que debe ser muchísimo más dulce de lo que era esta; pienso que no está muy lograda. También pedimos un postre con historia que es el Pastel Imperial (8€) lingote de chocolate, mazacote de muerte por chocolate riquísimo, mejor este postre que la capuchina. Junto con el postre traen un vino dulce tipo Pedro Ximénez muy apetecible. Y después del postre unas gourmandise de coco y trufitas de chocolate. Pedimos también cafés. En resumen: agradable restaurante pero caro, donde, claramente, pagas todo el lujo de detalles como un buen servicio, los aperitivos abundantes, los acompañamientos del postre, etc etc. Pero me resultó caro porque la botella de agua cuesta 4€ desproporcionado, ya que la copa de blanco vale 4,50€ y aún más desproporcionado un café 3.50€. Gral. Gallegos, 1.

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