14. may., 2021

AZAYA (Mataelpino)

Vine aquí después de la excursión al Monasterio del Paular que os aconsejo mucho. Hacía un día de invierno total, con lluvia y frío. Habíamos pensado comer en Segovia un cordero pero las terrazas las tenían cerradas por el tiempo y bajamos el puerto y fuimos hacia la Ctra. de Colmenar, terminando aquí. Había estado hace más de 20 años en este sitio y tenía un buen recuerdo. Lo inauguraron los hermanos Santamaría en 1978. La terraza también la tenían cerrada pero el camarero, fue super amable y colaborador y, contándole mi preocupación por meterme en interior, accedió a colocarnos en una mesita fuera (ya no llovía pero hacía mucho frío). La terraza es impresionante por las vistas que tiene y el local interiormente es muy muy clásico (lleva más de 20 años sin reformar), con mucha madera, espejos, paneles de separación de madera y cristal y grandes ventanales por los que se cuela muchísima luz incluso en días oscuros invernales en la sierra. La mesa perfectamente vestida, con servilla y mantel de tela y el servicio extraordinario. De ese personal que escasea últimamente, profesional, amable, ágil, PERFECTO. Nos traen el pan muy bueno y unas ricas chips de aperitivo. Pedimos unos entrantes a compartir: Lomo de sardinas ahumadas con aguacate y vinagreta de tomate (3€/2 lomos), frescas, refrescantes ¡DELICIOSAS!; también una Morcilla de cantimpalos (10€) que estaba igualmente muy rica. Después como platos principales: unos Garbanzos guisados, como si fuera fabada pero sustituyendo la fabe por garbanzo, muy logrados y en su punto; y un Rabo de toro (20€) exquisito. De postre pedimos una Tarta de chocolate casera  (7,15€) y muy bien elaborada. Comida super agradable en un sitio que merece la pena en la sierra, de cierto lujo, y con una terraza para disfrutarla en verano. Camino de los Ganaderos, 7 (Mataelpino).

7.5/10   €€/€€€€  https://www.restauranteazaya.com/   -IG-

VIDEO