27. ene., 2020

LA GASTRO DE CHEMA

Llegamos a este local con una entrada que pasa absolutamente desapercibida en esta calle donde no hay muchas más cosas pero que está pegado a la Gran Vía. El espacio está decorado con objetos antiguos por las paredes (como unos timbres de porcelana tan bonitos de los que había en casa de nuestros bisabuelos) y las mesas todas diferentes, así como los platos, los vasos y las sillas variados en cada mesa. Esta está bonita vestida aunque informal, sin mantel (de ningún tipo) ni servilleta de tela. La chica que nos atendió lo hace estupendamente, contándote los platos y muy ágil porque está ella sola en la sala. Chema Soler empezó en Valencia hasta que decidió venirse a Madrid y, tras un periplo por varios otros restaurantes, decidió montar esto por su cuenta y recaló pirmero en la calle Segovia en 2011 y después aquí. Cuenta también con otro restaurante en Madrid "La gastro salvaje" y otro en Gandía. El tipo de cocina es creativo con esos toques innovadores que le aporta Chema a sus platos. La carta está toda concebida como platillos para compartir y hacer una comida divertida donde probar muchas cosas. De aperitivo traen un hummus de aguacate (1,75€) que estaba francamente rico; y después pedimos Turrón de foie (9,95€) con una textura de espuma por encima muy diferente que estaba rico; Croquetas de carabinero (9,90€/4un.) con un toque de kimchi con una bechamel muy suave y exquisitas de sabor; tienen diversas croquetas y siempre van variando los sabores buscando la croqueta del mes; esta vez eran de sobrasada y chocolate (mezcla que seguro que resulta exquisita). También pedimos su versión de gambas al ajillo (11,95) que consiste en un carpaccio de gambas crudas super finito al que le añaden un aceite de pimentón, cayena y ajo y después le aplican calor con un soplete y las cocinan ligeramente para terminar espolvoreando con unos polvos a base de una mezcla de chilis y unas gotitas de alioli de miso rojo. Este plato está muy elaborado, fresquísimo y muy rico con esas mezclas de picantes. Fideuá (8,95€) que va con una capita de alioli gratinado en el horno y unas gambas; lástima que este plato saliera con los fideos pasados, de sabor correcto; Steak tartare (12,95€) de lomo bajo con aguacate. Este plato muy innovador también no me convenció, pero quizás porque soy demasiado adicta al steak y, al final, me gusta tal cual, sólo con los clásicos aderezos, y pienso que estos añadidos de cebolleta, aguacate, etc, no lo hacen mejor. Viene servido dentro de una barquita de masa de Nachos diría yo y con unos nachos al lado. Para terminar perdimos la coca de rabo de toro (11,95€) con huevito de codorniz encima que estaba rica pero sin más, el rabo no tenía mucho sabor.  La reina de la noche resultó ser la tarta de queso (6,75€) que pedimos de postre. Esto sí que es diferente a todo lo que hay en Madrid de tartas de queso, porque es estilo crème brûlée, con la capa de azúcar quemada por encima y, además, el sabor de esta tarta es ESTRATOSFÉRICO, con quesos muy fuertes como a mí me gusta (puede que no esté hecha para todos los paladares...) nada de quesos crema flojillos que no saben a nada. ¡Un 10 para esta tarta!. Además la presentan con unos palitos salados y unas pasas que le van muy bien y cuadran el postre. La RCP está muy bien porque no es caro para todo lo que comes. En resumen creo que hacen un buen trabajo con intento por lograr platos innovadores pero unos resultan más redondos que otros. El parking está pegado literalmente a la puerta del restaurante. Barco, 7.

6.5/10 €/€€€€  https://lagastrodechema.com/   -IG-

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