6. jul., 2019

MEMBIBRE

REPOST: Este sitio ya lo conocía pero me apetecía repetir desde hace tiempo porque la vez anterior sólo probamos la cocina de miniatura y en la terraza. Esta vez dentro, en el restaurante. El local es más lujosillo de lo que yo lo recordaba (sólo entré un momento la otra vez); tiene a la entrada mesas y taburetes altos junto a la barra donde sólo sirven la cocina en miniatura y al fondo el comedor con otra carta diferente (aunque algunas cosas, 2 ó 3, son las mismas de miniatura pero en grande). La carta del comedor no es muy larga pero tiene cosas muy apetecibles. La mesa bien vestida sencilla pero con cosas nuevas, bonita cristalería (yo creo que han hecho mejora). De aperitivo traen un gazpacho de sandía con aceite de albahaca; no sabía a sandía pero estaba muy rico y fresquito. Pedimos para compartir: croquetas de carabinero (3€/u) y 1 de ibérico (2€/u) que están espectaculares (pasan al ranking de AliOli); y un calamar a la brasa con las patitas fritas (tamaño XXL) SOBERBIO con nabo en AliOli (12€) (muy rico el nabo y del cual se hicieron las correspondientes risas😀en torno a mi nombre y el nabo). También de entrante una ensalada de tomate rosa con sardina marinada (12€) que fue lo más flojo de la cena porque los tomates no eran desatacables y porque casi lo tomamos de postre (os lo cuento al final porque el servicio merece capítulo independiente). Como platos principales: merluza al vapor con mayonesa especiada (25€), este plato es una pena porque la pieza de merluza es un productazo de frescor y de tamaño pero no es la mejor elaboración que yo le daría, porque no sabía a nada y la mayonesa especiada era una mayonesa normal y corriente o casi diría, menos sabrosa que una mahonesa normal; un tartar de gamba con caviar ruso (16€) que estaba también muy rico pero el caviar bastante imperceptible; Rodaballo a la brasa (28€) que era una pieza, no un rodaballo completo de ración como te suelen poner, estaba muy bien de punto y muy buen producto; y un solomillo de buey, foie y demiglacé de buey (28€) que resultó flojillo de sabor y de punto, los he comido mucho mejores; con un puré de patata sin más. De postre una torrija caramelizada (7€) RIQUÍSIMA y tarta de queso (7€) muy muy floja (era como un flan). Trajeron unas gourmandise tras el postre que estaban muy buenas pero otro detalle: éramos 5 y sólo había 4 de cada; tuvimos que pedir que trajeran 1 más de todo; estos detalles son ellos los que deben verlos, no que el cliente tenga que reclamarlo.

Vamos con el capítulo servicio. No me puedo explicar el desastre tan absoluto que tuvimos. ¡Parecía una cámara oculta!: el vino, el agua, los hielos, la carta, otra vez el vino, otra vez el agua, la ensalada no la traían y resulta que no la habían apuntado,etc, etc. Es inconcebible en un sitio con tanto rodaje que tengan unos camareros tan inexpertos. Y no es por falta de personal (que hay suficiente gente para atender las mesas), si no por personal olvidadizo y poco centrado en lo suyo. DE-SES-PE-RAN-TE!!!. Voy a poner una calificación por separado en esta ocasión porque tiene que quedar más que resaltado y mencionado para que hagan algo por mejorarlo. Además me parece que hubieran quedado muy bien si, por ejemplo, nos hubiesen invitado a la ensalada cuando la trajeron casi con los postres. No dispone de aparcacoches pero hay un parking en la calle Fernández de los Rios. Guzmán el Bueno, 40.

Servicio 1/10

Comida 7.5/10 (LE HE BAJADO MEDIO PUNTO) €€/€€€€. http://restaurantemembibre.com

VIDEO

 

VISITA ANTERIOR: El nombre de esta casa de comidas es el apellido del propietario. El local data de 1962 e interiormente es muy agradable, acogedor y mono, decorado con cacharros antiguos de latón colgando de las paredes. A la entrada tiene una barra con mesas y taburetes altos y al fondo un comedor igualmente agradable. Dispone de terraza, aunque la terraza es fea de mesas y sillas tipo bar de barrio. La cocina es de mercado con toques de originalidad y cuenta con dos cartas; una de "cocina en miniatura" que es lo que le distingue del resto, con mini raciones que no lo son tanto pero -eso sí- a mini precios;  y otra carta normal con sus pescados y carnes. El producto es de primerísima calidad y está todo muy bueno. Es perfecto para ir mucha gente y probar muchas cosas compartiendo varias de estas miniaturas. De hecho tendré que volver porque me han quedado cosas por probar. Nada más sentarte te traen una tosta de aperitivo de la casa. Después pedimos 4 miniaturas de las cuales recomiendo la albóndiga de rabo de toro con puré de patata ahumado ¡exquisito!, los tacos de merluza romana maravillosamente elaborados y con una merluza de las que se deshacen en la boca (al igual que la merluza asada a la soja). Igualmente riquísimo el solomillo también en miniatura pero que -como ya he dicho- están muy bien de tamaño dichas miniaturas. Los postres también están buenos; la torrija es de las catalogadas entre las mejores de Madrid (mi marido es el experto de las torrijas). Este es el típico sitio que si estuviera hubicado en la C/ Jorge Juan estaría entre los de moda y recomendados. Servicio muy bueno de los de toda la vida con su jefe de sala trajeado y muy profesional. No cuenta con aparcacoches pero hay un parking en la perpendicular al lado. Guzmán el bueno, 40.

8/10   €/€€€€  http://restaurantemembibre.com/  --