18. mar., 2019

BAR/TABERNA LA CARMENCITA­čąâ

Traigo a mi web esta Taberna/Bar, más que por su aspecto gastronómico, por su belleza y antigüedad. Es la segunda taberna más antigua de Madrid, data del año 1854. Es la más castiza en pleno chueca y todo en ella tiene aires madrileños: su menú y su interiorismo lo dicen todo. Reabrieron hace unos años (2013) de la mano de los dueños de dos locales en Santander, recuperando ese patrimonio de Madrid que son los vermús, los mejillones tigre, los negronis y personajes varios; almuerzos contemporáneos, cazuelitas de montaña, filetes rusos de ternera ecológica con una salsa rubia y huevos como los de antes, ecológicos y de yema esférica. Meriendas de café y croissant con leche ecológica de la sierra de guadarrama. El café Angélica es café ecológico de Comercio Justo tostado en pequeñas tandas de 4 kg en la C/ San Bernardo 24 (en el Café Angélica). Para mí la cocina no es nada destacable; tiene una carta muy extensa: ensaladas, verduras, cazuelitas marineras, huevos fritos, pescados del cantábrico, rebozados y empanados, carnes... Cuenta con una carta aparte de postres y helados elaborados por ellos bastante amplia y también quesos variados. Lo que probamos tampoco es nada extraordinario. Sin embargo su decoración interior manteniendo todos los elementos centenarios es preciosa: azulejos en paredes, mesas de madera, una barra de madera labrada y sobre de estaño maravillosa con el fregaderon incrustado de la época. La barra está protegida y -por supuesto- no se puede quitar. El exterior de madera pintado en tono gris oscuro con sus portalones también precioso y de la época. Vajllas y cubertería también antigua de las que a mí me gustan para mis mesas y para cualquier mesa y la servilleta tipo paño de  cocina que tanto efecto taberna tiene. Nos sentamos en la mesa que hay entrando a la izquierda pegados a la barra. Traen de aperitivo un paté de campaña que estaba bueno; y pedimos unas albóndigas con patatas fritas, correctas y unas alcachofas con patatas a lo pobre por encima que no decían nada. En principio íbamos a tomar un aperitivo pero ya se convirtió en una comida con vermú y chardonney. En la barra tienen las copitas preparadas para hacer los vermús uno detrás de otro. Todos los clientes que entraron en el rato que estuvimos allí eran extranjeros. La nota que le he dado es por la belleza del local, por su antigüedad, su carisma, su solera y por su horario ininterrumpido que facilita mucho las cosas; (no te puedes perder mi video al final del post) no por su cocina que tampoco puedo valorar extensamente. Ven mejor a tomar el aperitivo con su vermú casero o algún otro de los que ofrecen. Libertad, 16.

8/10  €/€€€€  https://tabernalacarmencita.es/  -Imagen relacionada-

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