8. feb., 2019

LA PENELA

Este restaurante gallego estaba ubicado hasta hace unos meses en la acera de enfrente. Pues bien... han perdido enormemente con el cambio de local; han ido a menos claramente. Yo recordaba un local lujoso, tranquilo y agradable y este cambio lo ha convertido en justo lo opuesto.  Local inmenso con una insonorización inexistente, mesas muy juntas, sillas incómodas y feas, decoración “cartón piedra” (como lo definió uno de mis amigos); en definitiva, un agobio de cena: cada vez que pasaba el camarero por detrás de mí me daba una patada en la silla y me tiraba al suelo el bolso que tenía colgado del respaldo, no conseguía oir ni tan siquiera a mi amigo pegado a mi, se les rompieron varias cosas a los camareros, se les olvidó el vino y cuando lo reclamamos ya ni se acordaban cual era el vino que habíamos pedido; se les olvidó un entrante y nos dimos cuenta cuando aparecieron con los segundos platos y ya no teníamos ganas de volverlo a pedir. En definitiva DESASTRE absoluto de servicio y AMBIENTE. No se puede tener ese local inmenso, todo diáfano (sin ninguna separación para meter a mogollón de gente), con techos altisimos, sin ninguna mesa redonda... porque se convierte en una boda de pueblo o una cena de empresa de Navidad o cenar en una nave...cualquiera de los 3 escenarios es lo más parecido a lo que acabó siendo una cena que esperaba cómoda y agradable. La mesa muy simple vestida (sin plato de pan). La comida tampoco es la mejor calidad de producto gallego, y lo dice una medio gallega que pasa siempre temporadas en Panjón. Pedimos para compartir: la tortilla que sirven con el huevo bastante crudo (no tanto como la de Betanzos de “taberna Pedraza”) que estaba rica, un punto sosa; berberechos al vapor que estaban muy buenos pero no eran de grandísimo calibre; un pulpo feira con cachelos que no valía nada, insípido, con un aceite de mala calidad (no virgen), escasez de pimentón y cachelo con mal punto de cocción; empanada de bonito que estaba mediocre, nada que ver la masa con la que acostumbro a comer en Galicia. Como platos principales: medallones de rape a la plancha que estaban muy ricos; merluza a la gallega que no me gusta el corte que le dan ni tampoco era la más extraordinaria; otra merluza romana que estaba ligeramente seca. De postres: filloas rellenas de crema que estaban muy buenas; arroz con leche, rico y tarta de santiago, mediocre. No recomiendo este sitio. Una pena que haya pasado de ser un restaurante semi lujoso a convertirse en un sitio de batalla, tipo taberna, pero peor. Cuenta con aparcacoches que también me supuso un punto a favor para elegirlo. Velázquez, 96.

6/10  €/€€€€  http://www.lapenela.com/   --

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