6. feb., 2019

RAIMUNDA

Clásico restaurante de Influencers, jajajajaja, porque es muy lucido. Local muy grande en un sitio espectacular. En El Palacio de Linares. Han sido numerosísimos los restaurantes que han pasado por aquí. Tiene la entrada por el lateral de la Castellana, aunque hay otra entrada en la esquina por la que se accede al fabuloso jardín/terraza. La decoración del local es muy bonita, con un jardín colgante del techo (artificial) muy lucido y un mobiliario precioso: sillas, banquitos, lámparas, etc. La barra también muy bonita y los grandes espejos incrustados en las paredes de ladrillo también. El nombre viene, ya lo habréis imaginado, ¿verdad? pues sí, ¡exacto! de la fantasma👻que se apareció en el Palacio durante las obras de reconstrucción que duraron años. En verano merecerá la pena venir sólo por estar en ese maravilloso jardín tan agradable y tranquilo. La mesa bien vestida, aunque creo que la cubertería necesita un cambio (está viejísima). La sevilleta es de papel, de esas que parece casi tela (pequeño fallo). Algunas mesas están muy juntas y, al ser un local muy bien aislado acústicamente, puedes escuchar todas las conversaciones de los de alrededor. En cuanto al servicio nos atendieron de maravilla y con agilidad, sin esperas entre platos; muy bien medidos los tiempos. Comentar que a partir de las 16.00h disponen de una carta diferente que no incluye el salmorejo😱. Pedimos para compartir: un salmorejo con helado de queso de cabra y chips de yuca que estaba ESTRATOSFÉRICO, sorprendente este platazo; también unas croquetas por probarlas ya que se vanaglorian de tener las mejores de Madrid; las que nos trajeron eran de chuletón, las tienen también de jamón, y estaban buenas pero tampoco las mejores de Madrid; siguiendo con los entrantes una tempura de langostinos y verdura donde los langostinos eran de un gran tamaño pero la verdura pecaba de demasiado pimiento verde y rojo y nada de otro tipo de verdura (le pondría trozos de coliflor y de cebolla); como principales: un tartar de atún con huevo frito que estaba muy bueno y es una manera original de servir el tartar y una lasaña de rabo de toro también original porque las placas de pasta realmente son de masa quebrada u hojaldre; lástima que me la trajeron casi fría; y de postre una crepa de dulce de leche que no me gustó nada, precioso el emplatado pero el sabor no se corresponde con su aspecto. Cuidado con la cuenta porque nos metieron 1 copa de vino y 1 botella de agua que no habíamos pedido. No dispone de aparcacoches, pero en la callecita que hace esquina siempre hay algún huequito. Si no el parking más cercano es el de serrano. Paseo de Recoletos, 2.

6/10  €/€€€€ https://raimunda.es/   --

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