30. sep., 2018

LOBBYTO (gran hotel inglés)

Merece la pena venir para comprobar el máximo reclamo de este hotel que es su historia más que su comida. Es el hotel más antiguo de Madrid y el primero que se construyó con esas comodidades impensables para la época, hablamos del año 1886: contaba con luz eléctrica, calefacción a vapor, ascensor, sala de baños en cada planta y un restaurante que tenía capacidad para 500 comensales; unos lujos inimaginables para aquellos años. Pues bien el primer propietario y constructor fue D. Agustín Ibarra y entre sus muros se alojaron, en muchas ocasiones, personajes como el propio Echegaray (de quien tomó el nombre la calle que antes se llamaba C/ Lobo), así como Jose Rizal, héroe y promotor de la independencia de Filipinas. Aún hoy en día, vienen muchos filipinos a ver donde gestó su hazaña su héroe nacional. El hotel llegó a una gran decadencia hasta tener 3 estrellas, pero hoy en día sus propietarios, Carmen Cordón e Ignacio Jiménez (ambos ya con amplios conocimientos en hostelería, no en vano Carmen cuenta con un hotel en Mallorca) lo han izado a lo más alto y lo han convertido en un 5 estrellas GL con todas las comodidas propias del S.XXI con la ayuda de David Rockwell y su equipo para crear todo el interiorismo en su primer proyecto en España. Curioso que donde actualmente se encuentra "Lobbyto" es donde se encontraban los garajes del hotel de antaño. Para la oferta gastronómica han contado con Willy Moya al frente de sus fogones en "Lobo" (el restaurante más lujoso) y "Lobbyto" la versión más canalla (ambos restaurantes toman el nombre de la C/ Lobo que es como se llamaba antes Echegaray). Es una buena opción "Lobbyto" porque puedes tomar algo de picoteo tipo tapas españolas más historiadas en un ambiente con historia y lujoso sin pagar los precios astronómicos de lo que sería un Restaurante en un Hotel de lujo. "Lobbyto" es muy agradable y tranquilo; sus mesas se ubican alrededor de su fabulosa barra que tiene todo el protagonismo. También cuenta con una zona más tranquila de biblioteca y chimenea en invierno donde poder tomar una copa o alguno de los fabulosos cocktails que se preparan en dicha barra. Pedimos: su versión del bocata de calamares en mollete que estaba muy rico, unas croquetas de jamón mediocres y cazuela de langostinos al ajillo que estaban buenos y de gran gramaje; de postre pedimos las torrijas (que no las tenían, gran fallo por su parte) y un brownie con helado de vainilla que estaba regular. Mencionar que las raciones son muy grandes. No puedo ser muy objetiva al calificar la comida porque pedimos muy pocas cosas; así que la nota irá más en valorar el ambiente, la mesa, el servicio etc. La mesa muy bien vestida con unas copas ideales y servilletas de tela (por supuesto) y el servicio fue super amable incluso narrándonos la historia del hotel pero un poco despistado tomando la comanda. También puedes ir a desayunar; no tienen Brunch pero el desayuno que ofrecen es como un brunch por la variedad y cantidad de cosas (hasta los huevos cocinados de 8 maneras distintas) y churros y porras de "San Ginés". No dispone de aparcacoches pero el parking de la Pza. de Santa Ana está cerquísima. Echegaray, 8.

9/10 en ambiente; 7/10 en servicio ; 6.5/10 en comida 

https://www.granhotelingles.com -Imagen relacionada

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