8. abr., 2018

RÓMOLA

Restaurante con producto de mercado pero con historia, por lo historiado de sus platos, muy elaborados y diferentes a los standard de casi todos sitios, lo que hace que yo lo califique de cocina creativa, con una puesta en escena espectacular. El concepto de cocina sana queda demostrado en su carta donde aparecen las calorías de cada plato y también en la elaboración de su carta que ha sido diseñada por su chef ejecutivo Jorge Reina en colaboración con PRONAF, empresa para la educación de hábitos de vida saludables que ha asesorado sobre ingredientes, nutrientes y calorías. Los platos prescinden de frituras y conservantes y se apuesta por carnes criadas en libertad y pescados salvajes, así como las mejores hortalizas. Ninguna de las recetas contiene azúcares añadidos, grasas trans ni harinas refinadas; en su lugar, el toque dulce se logra con la utilización de diversos purés de fruta, dátiles o siropes naturales como el de agave.Todo esto hace que resulte una cocina bastante ligera de digestión. Al llegar te traen el pan (correcto) y un hummus raro que no nos gustó demasiado. Pedimos como entrantes a compartir: empanadillas de vieira con corvina acebichada que estaban muy ricas y es un plato original, papillote de verduras con jugo de codorniz plato súper light y riquísimo y 2 ostras una natural (mejor) y otra bloody mary (menos buena); como platos principales una merluza sobre confitura de azafrán y centollo aliñado, gran y rica ración de merluza, no tanto la salsa que resultaba con demasiado sabor a azafrán; también pedimos el arroz con pichón y trompetas de la muerte que es una ración súper generosa más bien para dos personas (aunque no te lo digan) porque resulta muy pesado ya que -como sabrás- este tipo de setas son muy pesadas porque aportan demasiado sabor; para terminar con los principales, meloso de ternera con ensalada encurtida que son 2 trozos de carne tiernísima con una salsa riquísima y sus verduritas; es este un plato precioso de emplatado, muy logrado y que resulta ligero. De postre (esto nada light😱) chocolate rómola con roca de avellana; el helado exquisito y la galleta también; la avellana por mí, prescindible; aunque te parecerá mentira que sólo tiene 288cal., incluso menos que muchos de los platos. La repostería te la puedes llevar a casa.  El local es pequeño, como para 25 personas, aunque abajo tiene otra sala para cenas (que no vi) y la cocina abierta también abajo. Es muy chulo, concebido por el arquitecto @andres_jaque, pero tiene un gran defecto que es una lástima y es que suben todos los olores de la cocina al piso de arriba, aunque son conscientes y para tratar de evitarlo, abren totalmente los enormes y chulísimos ventanales que hacen que parte del restaurante se incorpore a la calle y dé sensación de estar en una terracita; aunque este arreglo sólo sirve para días de buena temperatura. Las sillas son vintage muy monas y los sofás como de tubos también originales pero no muy cómodos. Como decía, las mesitas de la entrada, que quedan casi incorporadas a la calle por los grandes ventanales, son más apropiadas como para tomar un café o uno de sus smoothies. La mesa sin mantel, informal pero servilleta de tela y platos bonitos todos ellos. El servicio amable y eficaz. No dispone de aparcacoches pero justo ahí está la entrada al parking que recorre todo serrano por abajo. Hermosilla, 4.

7/10   €/€€€€ https://www.romola.es  -Imagen relacionada-

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