20. jun., 2017

FISMULER

Entramos por una puerta como "clandestina"; nada hace presagiar lo que se esconde tras ella. El local nos encanta. Ladrillo visto en paredes que aparecen como sin rematar, suelos de hormigón pulido y mobiliario minimalista: mesas campestres, de piezas largas de madera, y otras de piezas de mármol. Hay mesas compartidas y mesas individuales; nos tocó compartida. Local muy bonito, grande, original y diferente con estética de nave de derribo y cierto aire nórdico. A partir de las 23.00h. hay música en directo pero no resulta incómoda. El nombre raro del local viene de otro restaurante "Figlmueller" en Viena que prepara los mejores "wiener schnitzel", el clásico escalope milanesa (escalope Armando) de "La Ancha". No esperes encontrar aquí ninguna reminiscencia de "La Ancha", es otro concepto de comida y nada tiene que ver con aquel. La dirección del restaurante, lo es también de "las Tortillas de Gabino", "La Gabinoteca" y "Tatel", éste último no lo sabía hasta que me he puesto a averiguar para mi post. Vayamos a la comida, también original. Nada más sentarnos nos encontramos con un aperitivo a base de mantequilla salada casera (sin pasteurizar) que untada en ese pan cae en un plis plas y también un roast beef/carpaccio de ternera un poco escaso pero rico. El emplatado tiene un aspecto un poco destartalado, el verde se apodera de los platos. La carta es corta, pero variada y sana. Mucho plato mezcla de mar y huerta. Cena de 6 amigas. Entrantes a compartir: las verduras riquísimas de huerta, no las clásicas, y elaboradas de una manera diferente, las alcachofas con berberechos no me gustaron demasiado y, como plato estrella, los garbanzos salteados con su verde también por encima; no dejes de pedirlos, son extraordinarios. Como platos principales: La ensalada de tomates raff, con tomates verdaderos de calidad, de huerta de los que saben a tomate (que ya no existen), el rape en su punto delicioso, pero también dominado por el verde por encima (mucho kale), la sopa de cebolla, diferente a la clásica pero muy rica (el pan viene aparte), el pollo nada seco (que es difícil) pero también con sus hojas y arbolitos destartaladas por encima, y los chipirones encebollados también aconsejables. De postre pedimos una tarta de manzana, original, desestructurada (por un lado la nata, por otro las manzanas y por otro los trozos de ¿galleta?, un hojaldre que no es tal) que estaba buenísima y una torrija de brioche que no me gustó tanto. Tienen una oferta de jarras muy apetecible: rebujito, sangría, limonada, etc. No fue barato teniendo en cuenta que compartimos 3 entrantes y 2 postres entre 6 y fue cena sin vino ni copas.

REPOST 20/6/2017: En mi segunda visita (comida) compruebo el cambio de carta y me gusta más que en mi 1a visita. El verde sigue muy presente en los platos (en algunos en exceso) y todo lo que pedimos está delicioso. De postre una tarta de queso de esas que se hunde de pura esponjosidad. Nos invitaron a unos gin tonics cuya ginebra sale de sus propios frascos/botellas que estaban exquisitos, en las mesas altas de la entrada con una lista de "spotify" super agradable. A la hora de comida no hay aparcacoches y en cenas se encuentra en la C/ perpendicular. Sagasta, 29.

8/10   €€/€€€€    www.fismuler.com/    -Imagen relacionada-