11. mar., 2018

BRASSERIE ANTOINETTE 🇫🇷

Como ya habréis imaginado por el nombre se trata de un restaurante francés, y lo es 100%, en todo: decoración, comida, chef, hasta la carta está primero en francés y debajo en español. Clásica brasserie parisina, con las mismas sillas y mesas en la terraza que el “café de la Paix” junto a la Opera de Paris. Empezaré describiendo el local: precioso, con gran profusión de lámparas (todas diferentes) y papeles pintados en paredes distintos según la zona, y techos con florituras muy barrocos. ¡¡¡De los interiorismos más bonitos últimamente!!!. Cuenta con 2 plantas; la planta sótano (sin ventanas lógicamente) donde se encuentran los baños, dos reservados y otra zona de mesas. En la planta calle, a la entrada, se encuentra una bonita barra con taburetes preciosos. El mobiliario (sillas y sofás) me encantan en terciopelos unas y piel otros. Muy buena iluminación y una música un poco molesta que tuve que pedir que la bajaran (los altavoces están demasiado cerca de la mesa). Hablando de mesa, vestida bonita con caminos de mesa y servilleta de tela bordada con una "A" (de AliOli'sSonrisa grandeSonrisa grande??) y las copas igualmente con la "A" brocada en el cristal. Choca encontrar un sitio tan elegante en una calle con restaurantes de inferior categoría, aunque todo está muy medido y tiene su por qué: inauguración futura de varios hoteles de 5⭐️, y lugar de paso de muchos turistas; además de que la oferta en Madrid de cocina y ambiente francés es muy escasa y han empezado por aquí, con el ánimo de extenderse al barrio de Salamanca y más allá. Respecto a la comida he de decir que hay unos platos mejores que otros, un poco irregular; el “mi cuit de foie” es bueno pero los he comido mejores y no por ello más caros; la ”sopa de cebolla” estaba buena pero un poco sosa, el “huevo escalfado con champiñon salvaje y trufa“ estaba muy rico (con poco sabor a trufa que tampoco me importa porque le resta sabor al resto). De platos principales pedimos: “tartar de buey” que estaba de notable aunque me extrañó que no lo hicieran en mesa (costumbre que ya va desapareciendo) y me trajeran el perrins y tabasco para añadirlo yo; el “magret de pato” estaba exquisito con mucho acompañamiento y el “boeuf bourguignon” también aunque yo le quitaría bastante perejil de encima, con unas patatas de 10. Los postres muy logrados, ¡por fin una patisserie francesa de verdad! con un “gofre” súper lucido y sabroso, con frambuesas y nata, y una “tatin” muy diferente y de gran calidad con un rico helado de vainilla. No pedimos vino (los que me seguís ya sabéis que no soy muy vinícola; depende de con quién vaya...) pero pude echar un vistazo a la carta y ver que hay bastantes referencias, francesas (bien sûr!) y españolas. Me olvidaba decir que la carta tiene las tipicas ostras francesas (a mi no me gustan pero a mi marido sí, aunque más las gallegas) que se les habían acabado y no pudo pedir; y tambien incluye la carta un amplio surtido de crêpes que seguro que están riquísimas. En cuanto al servicio comentar que fue exquisito, eficaz, y amable durante toda la comida. Al salir tuve la oportunidad de charlar un rato con Christophe -uno de los dueños- encargado de todo el interiorismo (chapeau!) y me contó que alguno de los papeles viene, nada menos, que de Nueva Zelanda. En cuanto al mejor modo para llegar es el taxi porque la calle es peatonal y los parkings en esta zona siempre están complicados. Preciados, 34.

7/10  €€/€€€€  https://antoinette.es/   -Imagen relacionada-

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