21. feb., 2018

ZALACAIN

Si hay algún restaurante en Madrid sinónimo de lujo, carácter, excelente servicio y finura, éste es ZALACAIN que, junto con Horcher, forman parte de la historia -no sólo gastronómica- de este país. Fue el primero en obtener 3⭐️Michelin en 1987. No evolucionó como esperaba el exigente jurado Michelin y su declive llegó en 2015 cuando perdió su última estrella. Pero no estaba acabado... en Octubre 2017, acometieron la gran reforma y ha vuelto renovado y con mucha fuerza.  Hemos estado comiendo un miércoles para celebrar (somos de celebrar todo 💃🎉) el cumpleaños🎂de mi😇y el éxito médico también, y estaban todas las mesas llenas a excepción de los reservados; público mayoritariamente de negocios y predominio de hombres trajeados sobre mujeres (¿y esa igualdad de comensales y comensalas?!?!? ¿donde estaba?😂😂). Un cambio también tras la reforma es el código de vestimenta, sólo se pide chaqueta ahora, no es necesaria la corbata. Tras la reforma el local ha ganado luz (era oscuro) ya que se ha abierto al exterior con grandes ventanales. Al entrar sigue conservando una amplia zona de barra donde poder tomar un cocktail mientras esperas y las 2 bodegas fabulosas acristaladas, una de ellas sólo de champán. Llegamos a la mesa muy bien iluminada y con el lujo del bajoplato, cubertería y plato de pan de plata/alpaca que tanto lo distinguió antaño. Mantel de hilo y servilleta de medio metro de las mías😉tambien de hilo. Vajilla de porcelana de Rosenthal. El sumiller es nuevo pero sigue conservando y utilizando el “tastevin” o catavinos que hacía años que no veía usar. Nada más sentarte te traen su exquisita mantequilla de mostaza antigua con unos grisinni y, a continuación un aperitivo consistente en croquetas de jamón y ternera (las he comido mejores) y una cucharita de calabacín con teriyaki (rico). Nos traen la carta; hay menú degustación por 90€ sin vino y carta. Como el menú es para mesa completa y no todos queremos, pedimos a la carta. ¡Ahhhh por cierto, hablando de la carta! la gran innovación tras la reapertura ha sido la inclusión de medias raciones; idea que siempre agradezco porque permite crearte tu propio menú degustación y de forma más económica y, además, son muy generosas las 1/2’s. Pedimos de entrantes 1/2 ración de Alubias que estaban de sobresaliente, la menestra de verduras maravillosamente elaboradas en su justo punto de coción y con una salsa cremosa deliciosa pero las verduras con poco sabor (irremplazable la menestra del desaparecido “Príncipe de Viana”); los raviolis de setas, trufa y foie de oca nivel estratosférico; el huevo escalfado con setas y torreznos que estaba bueno. Como platos principales centro de solomillo con salsa perigord con elaboración perfecta pero la carne tenía poca fuerza, merluza en salsa verde con almejas que le pasaba lo mismo que a la carne, maravillosa pieza y elaboración pero sosa, el pichón con cebolla caramelizada y salsa de regaliz estaba muy rico y como acompañamiento las tan clásicas patatitas soufflé que siguen siendo insuperables con su justo punto de sal. Pasamos a los postres y no podían faltar las impertérritas crêpes suzette, elaboradas delante del comensal o comensala 😂😂, que estaban exquisitas, una torrija de capuchina tostada (más ricas en otros sitios) y bomba de chocolate (rica). Para terminar las gourmandise y la teja XXL riquísima. Comentar y avisar que el acceso es muy incómodo con enorme tramo de escaleras lo que lo hace no accesible. En resumen: Continúa siendo una exquisita cocina de mercado con producto de 1ª, fabulosas elaboraciones sin florituras ni excentricidades en un marco lujoso (de los que quedan pocos en Madrid) y con fabuloso servicio profesional de siempre. Lugar que yo conocí con mis padres que creo que es con quien corresponde ir la primera vez. Cuenta con aparcacoches. Alvarez de Baena,4. 

9/10 €€€-€€€€/€€€€  http://restaurantezalacain.com   -Imagen relacionada-

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