11. jul., 2017

NUMA POMPILIO

Ya habrás adivinado, por el nombre, que éste es un restaurante italiano; Pompilio fue el 2º Rey de Roma. Efectivamente es la última apertura (ya otro éxito) de Sandro y Marta del "Grupo El Paraguas" del cual ya vendieron en diciembre el 40% a un grupo turco con la idea de expandirse. Si lo que quieres es encontrar una pizza y un spaguetti boloñesa este no es tu sitio. Hablamos de un italiano refinado, de lujo y burgués con platos traídos de la cocina italiana pero diferentes y novedosos a todo lo que estamos acostumbrados. Digamos cocina del país alpino más refinada pero menos conocida, con especialidades como por ejemplo el carpaccio de ciervo ahumado con pecorino y marsala que pedimos y estaba exquisito. Para seguir hablando de la comida comentar que las pastas son todas deliciosas y variadas (no en vano cuenta con un obrador de pasta a la entrada del restaurante) y con una materia prima de 1ª, como por ejemplo los "tagliatella con langosta al pesto", una langosta fresca y de verdad. Originalísimo el "tagliolini en rueda de pecorino" la pasta dentro de un queso pecorino vaciado y el tiramisú que te hacen en directo en la mesa. También las clásicas "flores de calabacín" que tanto me gustan y pido siempre en mis viajes a Italia. La carta cuenta también con carnes, pescados, alguna ensalada y los clásicos antipasti. Nada más sentarte traen un platito de mortadela (unas veces) y un jamón (otras veces) muy rico (no tanto los colines que lo acompañan) y una caja de madera con los panes variados y 2 tipos de salsas. En cuanto a los vinos cuenta con una extensísima bodega nacional e internacional (mayoritariamente vinos italianos), donde la referencia más barata cuesta 35€. También los refrescos resultan caros (4€ la coca cola de botella canija, 6€ el tinto de verano y el zumo de tomate). En cuanto al local, NUMA ocupa lo que fue el añorado IROCO, realmente irreconocible por dentro con esa decoración barroca clásica inspirada en las villas toscanas, obra del estudio de interiorimo de @alejandrapombo supervisado directamente por Marta. El comedor nos transporta a otro tiempo con utensilios de cocina (como la máquina cortadora de embutidos) y elementos traídos directamente de Italia, N. York y Londres. El jardín sigue siendo la maravilla que era, mucho más potenciado al haber tirado el muro del fondo del restaurante y haberlo sustituido por una cristalera de lado a lado y ligeramente transformado con una pérgola preciosa, fuente tipo romano y una barra al aire libre en altura tipo showcooking. El interior cuenta con 120 plazas y el jardín alberga 80 más, todo ello atendido por un ejército de 70 personas. El servicio no resulta muy eficaz (puede que le falte rodaje) tardaron entre plato y plato, el pan había que pedirlo una y mil veces hasta conseguir que lo trajeran, no estaban atentos a rellenar el agua de los vasos (el vino sí) y un detalle a corregir, retiran los platos de los demás cuando algunos estábamos todavía degustando los últimos bocados del nuestro. La mesa está vestida con delicadeza y detalle y hacen cambio de platos y cubiertos a menudo, pero no me gusta la vajilla de filo dorado; son mucho más bonitos los platos que forman parte de la decoración. En definitiva es un must del verano 2017 en Madrid y un lugar para ver y ser visto (esto último a mi no me gusta), con gente guapa, elegante y alguna que otra cara conocida. Date prisa en conocerlo porque se te puede acumular el trabajo, ya que a final de año abren nuevo en la Puerta de Alcalá. Tuve la oportunidad de charlar unos minutos con Sandro para darle la enhorabuena y me pareció agradable y con los pies en la tierra. No dispone de aparcacoches pero el parking de Velázquez está en la misma puerta. Velázquez, 18.

8.5/10  €€/€€€ (sin vino) http://restaurantenuma.com/

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